
Un ataque de pánico es un episodio repentino de miedo intenso que provoca reacciones físicas graves cuando no existe ningún peligro real o causa aparente1. Los ataques de pánico pueden provocar mucho miedo y afectar significativamente la calidad de vida.
Características principales:
- Comienzan de forma súbita, sin advertencia.
- Pueden aparecer en cualquier momento.
- Pueden ser ocasionales o frecuentes.
- Los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en cuestión de minutos.
- Después del ataque, puedes sentirte fatigado y exhausto.
Signos y síntomas:
- Sensación de peligro o fatalidad inminente
- Miedo a perder el control o a la muerte
- Taquicardia y palpitaciones
- Sudor
- Temblores o sacudidas
- Falta de aliento u opresión en la garganta
- Escalofríos
- Sofocos
- Náuseas
- Calambres abdominales
- Dolor en el pecho
- Dolor de cabeza
- Mareos, sensación de desvanecimiento o desmayos
- Sensación de entumecimiento u hormigueo
- Sentimientos de irrealidad o desconexión
Tratamiento: Las opciones de tratamiento principales son psicoterapia y medicamentos. La elección entre uno u otro, o ambos, depende de la preferencia del paciente, su historia clínica, la gravedad del trastorno de pánico y el acceso a terapeutas especializados en el tratamiento de los trastornos de pánico. La psicoterapia, también llamada terapia de conversación, se considera una primera opción de tratamiento efectivo para los ataques de pánico y los trastornos de pánico. La psicoterapia puede ayudarte a comprender los ataques de pánico y trastornos de pánico, y puede servir para que aprendas a controlarlos. Para el tratamiento farmacológico se utilizan los psicofármacos antidepresivos y/o los ansiolíticos.