El tabaquismo es una enfermedad adictiva, crónica y recurrente, que en el 80% de los casos se inicia antes de los 18 años de edad y que se mantiene merced a la dependencia que produce la nicotina
El tabaco es una sustancia adictiva, debido principalmente a su componente activo, la nicotina, que actúa sobre el sistema nervioso central. El fumador sufre una dependencia física y psicológica que genera un síndrome de abstinencia cuando el fumador no consume la sustancia.
El tabaquismo presenta todas las características propias de todo trastorno de dependencia generado por sustancias tóxicas, incluyendo el síndrome de abstinencia que se produce cuando se prescinde de ellas, especialmente de la nicotina.
El tabaquismo puede causar diversas enfermedades y trastornos, como bronquitis, enfisema pulmonar, cáncer de pulmón, hipertensión arterial, enfermedad coronaria y accidentes cerebrovasculares. Además, el tabaco puede aumentar el riesgo de irritación ocular, cefaleas, secreción de moco nasal y tos. El consumo de tabaco también puede producir problemas hormonales, disfunción eréctil y claudicación intermitente.
En los fumadores pasivos, el tabaco aumenta el riesgo de irritación ocular, cefaleas, cáncer de pulmón, secreción de moco nasal y tos. Además, el tabaco causa problemas hormonales, aumento de la presión arterial, disfunción eréctil y claudicación intermitente, entre otros efectos.
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